Naturaleza Moribunda
Naturaleza Moribunda es una serie fotográfica de bodegones que se construye dentro de una estética de elegancia contemporánea que remite al estatus, al refinamiento y a la sofisticación a través del uso de color, telas cuidadosamente seleccionadas y texturas dispuestas con precisión. En algunas piezas, la presencia de cerámica de porcelana hecha a mano por el mismo autor acentúa esta noción de lujo, introduciendo objetos que evocan tradición, oficio tiempo y delicadeza.
Sin embargo, esta atmósfera de perfección formal se fractura desde su núcleo. cuando los protagonistas de la serie atrapan la mirada. Se trata de alimentos crudos en estado de descomposición: restos olvidados, comida echada a perder que proviene directamente del refrigerador del autor. Esta elección introduce una tensión fundamental entre apariencia y contenido, entre lo publico y lo privado.
La obra retoma el cuestionamiento constante del autor en torno al alimento como necesidad básica desplazada hacia el terreno del lujo. En esta serie no se trata del lujo del alimento exhibido en las redes sociales contrastando con el hambre de quien las mira, sino en el desperdicio mismo. Un desperdicio que no es deliberado, sino consecuencia de una condición contemporánea: la falta de tiempo para cocinar, para realizar el acto cotidiano de alimentarse, para sostener la vida.
El exceso de trabajo aparece como una fuerza silenciosa que atraviesa la obra. Es esta sobrecarga la que impide el uso de aquello que está disponible, transformando la abundancia en deterioro. Así, el paso del tiempo se vuelve visible en la materia misma: en la podredumbre de los alimentos, en su transformación inevitable dentro del frigorífico.
Existe, además, una paradoja central en el proceso de producción de estas imágenes. La luz es meticulosamente construida, las composiciones son delicadas, las telas son planchadas con atención casi obsesiva. El tiempo invertido en la construcción del bodegón es evidente. Sin embargo, ese mismo tiempo no fue destinado a la acción más básica, alimentarse.
Naturaleza Moribunda propone así una reflexión sobre la fragilidad de las prioridades contemporáneas. ¿Cómo se distribuye el tiempo? ¿Qué se privilegia? ¿Qué se sacrifica? La obra sitúa al espectador frente a una contradicción incómoda: la coexistencia entre el cuidado extremo de la imagen y el abandono del maridaje entre vida y tiempo entre trabajo y dinero y entre dinero y comida.
En última instancia, la serie articula una meditación sobre el tiempo mismo que no se detiene, que se manifiesta en la descomposición y que, inevitablemente, nos aproxima a la muerte. Aquí, el bodegón deja de ser únicamente contemplativo para convertirse en evidencia del desgaste, del exceso y de la nula libertad contemporánea.










